El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que daña las neuronas en silencio durante años antes de dar la cara. Actualmente es la principal causa de demencia y afecta a cerca de un millón de personas en España. Debido al envejecimiento de la población, esta cifra podría duplicarse en los próximos 20 años si no encontramos formas eficaces de combatirla.
La buena noticia es que un 40% de los casos de demencia se podrían prevenir con un control de los factores de riesgo modificables. Llevar un estilo de vida activo y seguir una dieta Mediterránea (rica en antioxidantes, frutos secos y grasas saludables) son herramientas clave para proteger nuestro cerebro y fortalecer su resistencia. En este sentido, cada vez existe más evidencia científica de que lo que es bueno para el corazón también es esencial para preservar la salud cerebral y proteger la memoria.
Para dar respuesta a este reto, el Grupo de Investigación Clínica y en Factores de Riesgo del BBRC (centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall) estudia qué ocurre en el cerebro antes de que aparezcan los síntomas. Su meta es diseñar programas de prevención personalizados para frenar o retrasar el deterioro cognitivo en personas asintomáticas con riesgo de desarrollar la enfermedad.
Este proyecto se centra en investigar cómo la adopción de hábitos de vida saludables y una alimentación equilibrada impactan directamente en la salud cerebral. Mediante el análisis de biomarcadores y el estudio de nutrientes clave como los ácidos grasos Omega-3 o los antioxidantes presentes en los alimentos, el grupo busca demostrar científicamente que cuidar lo que comemos y cómo vivimos es la herramienta de prevención más potente que tenemos para proteger nuestra memoria.